En el paraje Difunta Correa fue oficiada una misa en honor de la Virgen de Luján


El acto estuvo a cargo del presbítero Aníbal Sánchez y en el mismo fue bendecido el Cuadro de Capillas de la Difunta Correa, Una misa en honor a la patrona de Argentina en la Parroquia Nuestra Señora del Cármen.



Patrona de Argentina, de las rutas y de los gauchos, cada 8 de mayo se celebra en el país, el Día de Nuestra Señora de Luján. Por tal motivo, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en el paraje Difunta Correa, fue oficiada una misa en honor de la Virgen de Luján, y también fue bendecido el Cuadro de Capillas donde se atesoran las donaciones recibidas por los devotos.

El oficio religioso y la bendición estuvieron a cargo del presbítero Aníbal Sánchez, y participaron la directora de Cultura de Caucete, Betina Zapiain; el presidente y vicepresidente de la Federación Gaucha Sanjuanina, Sergio González y Basilio Agüero, respectivamente, y el payador José Riveros, autoridades de la Fundación Difunta Correa, invitados especiales, comerciantes y vecinos de Vallecito.

Una vez finalizada la misa, una imagen de la Virgen de Luján fue entronizada en la capilla de los camioneros y el presbítero Sánchez fue bendiciendo una a una las capillas.

Para finalizar, la Academia de Danzas Difunta Correa de Vallecito, brindó un espectáculo para los presentes.

La historia
Entre 1820 y 1840, el cuerpo de Deolinda Correa amamantando a su hijo fue encontrado por unos arrieros, en una loma cercana a la Quebrada de las Peñas. El hecho de que el bebé siguiera vivo y mamando, fue considerado un milagro. Y es a partir de la colocación de una cruz que señala el lugar donde se encontró al cuerpo de la mujer en la loma, que el paraje se transformó en un símbolo religioso y cultural.

Para 1865, diversos relatos expresaban que en este espacio conocido hoy como “Cuadro de Capillas”, se apreciaba la presencia de cruces de madera clavadas en el suelo que señalaban que este era un espacio de tierra santa, es decir un enterratorio donde los devotos enterraban los restos de sus seres queridos. Entre las diversas tumbas, sobresalía una cruz que decía la siguiente frase: “Aquí yacen los restos de una mujer, la milagrosa Correa, los viajeros tienen entera fe en sus milagros y la invocan para encomendarse a ella”.

La Capilla del Mausoleo, construida en 1898 aproximadamente, fue donada por Flavio Zeballos y es también conocida como la Tumba de Deolinda. Esta construcción es la primera en el espacio que en su momento fue el Cementerio Vallecito y ha sufrido diferentes modificaciones debido a los terremotos de la zona y a la acción humana.

Para esa fecha, don Flavio Zeballos (al que los arrieros le llamaban Don Claudio) perdió 500 cabezas de ganado y al acampar junto a su tropa en un barranco donde estaba la tumba de Deolinda, le pidió fervorosamente: “Difunta Correa, te pido protejas a los animales y si los puedo recobrar te hago una promesa, que vendré y te construiré una capilla para cubrir tu tumba y tu cruz”. Al día siguiente, Zeballos pudo encontrar a todos los animales juntos en una quebrada cerca del sector del santuario, hoy llamada Cuesta de las Vacas. Y es así que frente al favor concedido, este arriero cumplió su promesa levantándole a la Difunta una pequeña capillita para proteger su tumba. Espacio donde centenares de devotos que ya la seguían tuvieran lugar para rezarle, pedirle favores, dejar sus ofrendas de agradecimiento y ofrecer misas por el descanso de su alma.

Con el tiempo este espacio fue creciendo junto al santuario y se diversificaron las manifestaciones de fe por parte de los fieles que dejaban donaciones de todo tipo, entre ellas las edificaciones de las capillas que hoy se mantienen en pie.

Sobre este lugar donde estaba el enterratorio del pueblo existen hoy 16 capillas que fueron donadas por diferentes promesantes bajo la advocación a la propia Difunta Correa y declarando patronos a otros santos de la religiosidad católica. Estos espacios resguardan donaciones y ofrendas de diverso tipo como vestidos de novias, elementos de fuerzas de seguridad, trajes de gauchos, prótesis, trofeos deportivos, cabello, placas colocadas en agradecimiento desde la década de 1920, entre otros.

Actualmente se está trabajando para recuperar y restaurar las capillas más antiguas para aproximarlas a su estado original.