En el Hospital Rawson se llevó a cabo un inédito tratamiento endovascular


Por primera vez se realizó un tratamiento de Quimioembolización de tumor hepático. Es un gran avance desde lo profesional en beneficio de los sanjuaninos.



La Quimioembolización de tumor hepático es un tratamiento endovascular utilizado en algunos tipos de tumores malignos hepáticos, muy frecuentes en los pacientes con cirrosis que pueden o no ser candidatos a trasplante hepático, donde el paciente pierde la opción a una cirugía por su estado general pero que reúne criterios para que dicho tratamiento se pueda realizar vía endovascular.

Al respecto, el Dr. Jorge Silva, médico cirujano que realizó el procedimiento junto al Dr. Agustín Castro, jefe de Hemodinamia, explicó que “es la primera vez que se puede realizar en el Hospital porque lleva años de formación del equipo médico que lo realiza y porque el material que se utiliza suele ser muy costoso y específico para este tipo de procedimientos, se viene trabajando desde hace varios años para conseguir todo, en cuanto a recursos materiales y a capacitación del personal que lo realiza, este mismo equipo ya lo había realizado hace un par de años en la parte privada y hoy ya podemos hacerlo en este Hospital, lo cual es un gran paso”.

El Dr. Silva expresó su satisfacción por el trabajo de todo un equipo: “Estamos muy contentos porque es la primera vez que se hace en el hospital en un paciente que es seguido por el equipo de hígado del hospital, con los doctores María del Valle Aubone, Nicolás Arancibia y Carlos Rosales”.

Los detalles del procedimiento
El hepatocarcinoma, por sus características, puede ser tratado por vía endovascular o vía hemodinámica, porque tiene una irrigación casi exclusiva a través de la arteria hepática, incluso en pacientes que no son candidatos a cirugía y en pacientes que están en lista de espera de trasplante hepático (depende mucho el tamaño del tumor la indicación del tratamiento) se le puede realizar un tratamiento intra arterial, donde se viaja, ya sea por via femoral o por vía radial (a través del brazo) con catéteres muy finos por dentro de las arterias se llega hasta el hígado y se hace un mapeo arterial para detectar cuáles son las arterias que no llevan nutrición a ese tumor.

“Entonces de manera muy selectiva se ataca solamente las arterias que van al tumor y le liberamos una medicación oncológica a través de ese catéter, unida a un aceite llamado Lipiodol, el cual permite que se mezcle con la droga y ese aceite permite que quede atrapado dentro del tumor, lo cual garantiza que la droga no se disperse por el organismo y quede actuando dentro del tumor por un lapso de 15 a 20 días. Con ello logramos un doble efecto: por un lado el efecto quimioterápico directo dentro del tumor y también un efecto embolizante, porque luego de liberar la droga, con un gel se ocluyen las arterias que nutren al tumor y le generamos como una isquemia por falta de vascularización para que el tumor se muera o quede lo más inactivo posible”, explicó el Dr. Silva.

La quimioembolización, ya sea con lipiodol o con microesferas, es un procedimiento que la mayoría de las veces es paliativo, en algunos casos puede servir para que disminuya el tamaño del tumor y el paciente pueda ser candidato a trasplante y en muy pocas ocasiones como único tratamiento con intención curativa, pero en su generalidad se emplea como terapia paliativa cuando hay un tumor avanzado dentro del hígado y que no tenga metástasis ni en pulmón, ni en huesos, ni avanzado fuera del hígado.