Ahora el FMI pide cobrar mayores impuestos a los más ricos y aumentar el gasto social


La titular del Fondo, Kristalina Georgieva, firmó un documento en el que asegura que un objetivo posible organismo es reducir la desigualdad y generar crecimiento mediante el cobro de gravámenes más elevados al «segmento superior de la distribución del ingreso». Se trata del mismo argumento de Kicillof en la Provincia, al que se opuso el vidalismo.



En un pronunciamiento inesperado teniendo en cuenta las políticas que impulsó el gobierno de Mauricio Macri bajo la tutela del FMI de Christine Lagarde, la actual titular del Fondo, Kristalina Georgieva llamó a cobrar mayores impuestos a los más ricos y aumentar el gasto social para recudir las desigualdades.

En lo que se puede leer como una propuesta similar a la del Frente de Todos, particularmente como la propuesta de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires que rechazaron los legisladores de Juntos por el Cambio que responden a María Eugenia Vidal, la directora gerente del Fondo afirmó que «para abordar la desigualdad es necesario replantear el problema» y que «antes que nada, en lo que se refiere a políticas fiscales y tributación progresiva».

«La progresividad de los impuestos es un aspecto fundamental de una política fiscal eficaz. Nuestras investigaciones muestran que en el segmento superior de la distribución del ingreso es posible elevar las tasas marginales de impuesto sin sacrificar el crecimiento económico», sentenció Georgieva, a contramano de las propuestas fracasadas del macrismo, que tuvieron como consecuencia un aumento de la pobreza y la indigencia de unos 10 puntos en cuatro años.

En el documento, publicado el 7 de enero en el sitio web del organismo, se reconoce que, en la última década, la desigualdad se ha convertido en uno de los problemas más complejos y desconcertantes de la economía mundial. Por eso, se identifica como una herramienta principal para luchar contra este flagelo a la progresividad fiscal:

Según esta mirada del FMI, también «el uso de herramientas digitales en la recaudación de impuestos puede formar parte de una estrategia integral para estimular los ingresos internos» y «al reducir la corrupción se puede mejorar la recaudación y además reforzar la confianza en el gobierno».

Por otra parte, también impulsa «la presupuestación con perspectiva de género», tal como exhibe la gestión de Alberto Fernández en la Argentina. «Es otra valiosa herramienta fiscal en la lucha contra la desigualdad. Muchos países reconocen la necesidad de mejorar la igualdad de género y de empoderar a la mujer, pero los gobiernos pueden recurrir a la presupuestación con perspectiva de género para estructurar el gasto y la tributación de manera que den un mayor impulso a la igualdad de género; a su vez, el aumento de la participación femenina en la fuerza laboral afianza el crecimiento y la estabilidad», sostiene el texto.

Finalmente, Georgieva pondera que «las políticas de gasto social revisten cada vez mayor importancia a la hora de combatir la desigualdad». Y concluye: «Cuando están bien concebidas, pueden ser fundamentales para mitigar la desigualdad del ingreso y sus efectos negativos en la desigualdad de oportunidades y la cohesión social».